El origen de la Europa plutocrática

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Por Jean Dumont

Pasemos, pues, a la “liberación de la energía emancipadora”, cosa que también había realizado la Reforma. Es incontestable que la Reforma ha liberado una energía. El problema consiste en saber si esta energía fue verdaderamente emancipadora…En la Alemania luterana se establece un neo-vasallaje, que no es el vasallaje medieval-reabsorbido paulatinamente por inspiración de la Iglesia-sino un vasallaje nacido por la confluencia de unas circunstancias que se deben a la implantación de la Reforma y que, como señala Tocqueville, subsistirá con toda su fuerza hasta principios del siglo XIX. El conjunto de circunstancias es la crisis de 1525, acaecida al comienza de la Reforma, y de que Lucien Febvre escribe: “Es un gran desgarramiento de los velos, permite (…) ver y medir, a la brutal luz de los hechos, las consecuencias terribles de la palabra y de la acción histórica de un Martín Lutero”. Los campesinos alemanes, creyendo como Alain Peyrefitte que la Reforma es “emancipadora” se sublevan en masa. Al principio Lutero recomienda usar clemencia y dulzura con ellos. Después, viendo que ponen en peligro el poder de los príncipes pasados a la Reforma y tomando conciencia de que-según sus propios terminos-se cruzan en su camino, escribe a su mejor amigo Amsdorf: ” Más vale la muerte de todos los campesinos que la de los príncipes”. Luego, en su opúsculo Contra las bandas de campesinos saqueadores y asesinos, hace un llamada frenética a la represión sin piedad: ” Queridos señores, apuñalad, destrozad y degollad a cuantos más mejor”. Y hubo más de 100.000 muertos. Y los señores, a cubierto por Lutero, se aprovecharon para revocar todas las protecciones que había establecido la costumbre católica en beneficio de los campesinos. Estos cayeron en un vasallaje tan estricto y sistemático como jamás lo había habido….

Pero la situación es todavía peor en la Inglaterra reformada, porque el avasallamiento de los pobres se realiza aquí en frío, tranquila y ampliamente…El avasallamiento se llama aquí enclosures y dedica dos largos siglos a perfeccionarse. Estos enclosures consisten en la destrucción de la antigua comunidad rural católica y la expulsión de sus miembros, en beneficio de unos pocos, los squieres (hacendados) que se apoderan de todas las tierras. Todo ello se hace democrática, legal y cínicamente, porque los squires están “autorizados por la generosidad del parlamento” como escribe el historiador de Cambridge, Brogan. ” Así el rico se hace cada vez más rico y el pobre más pobre” constatan los profesores de la Sorbona, Mousnier y Labrousse. Pero ¿qué hacer con los pobres? Muy sencillo: en cada parroquia reformada se les encierra en una “casa de trabajo” (workhouses), donde a menudo se establece el exceso, el de la miseria y la desesperación. Allí se irá a buscar a los niños de los pobres, de 6 a 8 años, cuando el maquinismo cobre auge, para ajustarlos a buen precio a los fafricantes, ávidos de mano de obra barata. También aquí la “emancipación” es efectiva e incluso total, pero sólo para los squires y fabricantes.

¿La situación en Escocia es diferente? No, con la salvedad de que el avasallamiento va con retraso, ya que el catolicismo resitió más tiempo (hasta 1560 aproximadamente). Hacia el año 1600 los que dominan no son ni los anglicanos, ni los luteranos, sino los calvinistas puritanos, que pretenden implantar una neo-servidumbre, dirigida especialmente a los obreros de las minas.

¿Y en Irlanda? Aquí es peor que en otros sitios, porque los irlandeses se obstinan en seguir siendo católicos, y como consecuencia sus dueños reformados ingleses no pondrán ningún obstáculo a la “emancipación”. Los irlandeses son asesinados en masa…y los supervivientes expulsados de sus tierras, en beneficio de los colonos ingleses…

¿Es distinto en Suiza? Ciertamente, pues la firme resistencia de los cantones católicos de montaña-Suiza se encuentra rodeada por todas partes de regiones católicas-no permiten ninguna imprudencia. Sin embargo, si se exceptúa el cantón montañés protestante de Glaris, sólo los cantones católicos siguen practicando la democracia directa universal, la Landsgemeinde. Casi todos los cantones pasados a la Reforma caen bajo la autoridad de poderes tan oligárquicos como teocráticos, cuyo modelo es Ginebra. La asistencia al culto, atiborrado de sermones, día tras día, es obligatoria; las diversiones son las obligatorias del Estado; la comedia es prohibida, y la danza y el juego, incluso el juego de cartas. El siglo XVIII ginebrino será una larga sucesión de revueltas de los habitantes pobres contra la oligarquía. ¿Qué se puede hacer en este país, donde “la sonrisa era algo raro”, como indica el profesor de la Sorbona, Pierre Moreau? A la oligarquía, que tenía todas las facilidades, no le faltaba más que una cosa: enriquecerse. Y secundariamente, ¿no sería agradable a Dios el éxito financiero, puesto que confirmaría la elección que hacía de un fiel un predestinado?.

En todos los países reformados, en los que no siempre se admitía la predestinación, sucedío lo mismo. El peso abrumador del conformismo teocrático no dejaba más que una escapatoria a los “emancipados”: el enriquecimiento. Y la Reforma les dio todos los medios para conseguirlo, como jamás en la historia se había podido ver.

La Reforma empezó con un primer robo masivo, el de los bienes de la Iglesia, que hasta entonces estaban casi siempre al servicio de los pobres. Los jefes sociales de la Iglesia tienen ante ellos un enorme capital producido por siglos de donaciones y de trabajo del pueblo cristiano, o por siglos de dura e inteligente labor de las órdenes monásticas. En Inglaterra, por ejemplo, el robo de los bienes de la Iglesia llevó al poder a una nueva aristocrácia que se aprovecho de esa operación, los Russell y los Cecil. Después vinieron los robos-igualmente masivos-de los bienes y del sudor de los pobres, en beneficio de los señores alemanes, de los squires o colonos ingleses, de sus equivalentes escoceses etc…Desde entonces, en todos los países de la Reforma, los “emancipados” tienen en sus manos las dos palancas del éxito económico: enormes capitales que, por dos veces, no les han costado nada, y una inagotable mano de obra a su servicio.

Estas son las causas de esta “expansión de las naciones protestantes“, en las que “rapidamente hizo aparición una clase bien considerada: la de los empresarios” y negociantes de dinero. Paulatinamente esta expansión irá dando a las naciones protestantes el dominio financiero, industrial y político del mundo…Como hemos visto, el objetivo religioso del protestantismo conlleva desde el origen una grave desviación social, que también es libre examen. De la elección religiosa puramente individual, que niega toda objetividad y, en cierto modo, las servidumbres de la tradición eclesial, se pasó muy pronto a la apropiación puramente privada, que rechaza la objetividad y las servidumbres de las viejas comunidades sociales de inspiración eclesial. Este pollo estaba en el huevo y, claro, en seguida rompió el cascarón. Fue la neo-servidumbre luterana en Alemania, la neo-servidumbre puritana en Escocia, los enclosures anglicano-puritanos. Las víctimas serán aquellas que, totalmente desprovistas de toda protección comunitaria católica, caigan en manos de los fabricantes de la famosa “expansión” protestante y a los que podían explotar, como nunca jamás lo fueron los antiguos exclavos. Y todo porque la flecha tiene que seguir su recorrido.

Luego la flecha avanzó un poco más. Se buscó y encontró al responsable de esta tremenda desgracia: era la religión, simple cobertura hipócrita de una vergonzosa mecánica social. Visto desde Alemania e Inglaterra, ciertamente no había equivocación: el pollo había salido del huevo. Pero una vez denunciada la religión, era preciso encontrar, a traves de un nuevo libre examen, una mecánica capaz de animar una sociedad que fuera justa. Y se la encontró: fue la mecánica materialista marxista, que denuncia a la religión hasta en sus fundamentos, y que exclaviza al hombre posibilemente mucho más que la misma religión del libre examen: en la materia no palpita ningún corazón, ninguna caridad…

Pero, el mal nacido de la Reforma no es sólo eso. El libre examen protestante, en su inagotable fecundidad de herejía fundamental, o, si se prefiere, de libertad de espíritu que se engaña a sí mismo, ha disparado una flecha más mortal todavía, si ello es posible…Esta flecha ha surgido de una reacción definida por Henri Hauser como “el fariseísmo con frecuencia repugnante de las sociedades puritanas”, calvinistas. Esta flecha ha surgido también de esa masa luterana, de la que Lucien Febvre dice que estaba “sometida a las coacciones, sufriendo sus rigores saludables, poseyendo también ella, en teoría, su libertad interior, pero incapaz de usarla” y que paralelamente poseía “su moralismo farisaico y timorato.

Esta flecha sigue siendo el libre examen, pero se ríe de sí misma. Un libre examen que se ha vuelto loco, que toma como objetivo no la Palabra ded Dios, sino a Sodoma y Gomorra. Que hace del sexo o de la droga su templo, y de la muerte su comunión. Y todo ello como compensación a aquella otra, que nacida del peso abrumador del conformismo teocrático, había lanzado la primera flecha salida del libre examen: la del dinero, que, por lo demás todavía sigue bien viva. Y en una liturgia dialéctica que aliena al hombre con un crecimiento acelerado de todos los “desmoronamientos” morales, también ellos “dioses creados”.

Esta flecha también ha partido del frío. De las “sociedades de confianza”, las más “avanzadas”, integral o mayoritariamente protestantes. Suecia, Dinamarca, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos. El antidogmatismo y el anticatolicismo están en auge por todo el mundo, generosamente financiados y animados por los más típicos grupos de presión del dinero y del movimiento cultural en poder de las sociedades protestantes.<

El viento de locura que resulta de todo ello hace que se exalte por todos sitios el divorcio, la pornografía, la contracepción, el aborto, el “desmonoramiento” moral a causa de la droga y del erotismo. En una auténtica autodestrucción de las sociedades occidentales, infinitamente satisfechas de sí mismas y que reivindican brutalmente su legitimidad. El rechazo a la vida o su destrucción hacen de todo Occidente su reino. En todo Occidente la demografía ha caído por debajo de la tasa de la renovación de las generaciones. Así es en Suecia y en Inglaterra, en Francia y en Italia. Alemania ha caído incluso muy por debajo del “umbral de supervivencia”, con una tasa de renovación de la población de un 0,6.

Pero las tímidas objeciones a las triunfantes Sodoma y Gomorra son barridas con un violento manotazo, como si se tratara de una agresión intolerable. El mapa religioso ya no es lo que habitualmente se cree: todos los países de Europa y de América del Norte pertenecen a la Reforma; esa Reforma que es la irrisión de sí misma y que tiene su propia muerte asegurada.

Tomado de La Iglesia ante el reto de la historia. Jean Dumont. Ed Encuentro

Fuente El Martiner Carli

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