Ramón Llul – Sobre la Caballería y Su Sentido

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Del Libro del Orden de Caballería (Llibre de l’Orde de Cavalleria, escrito originalmente en catalán ca. 1275), del célebre escritor místico, teólogo y misionero mallorquín (de Mallorca, en las islas Baleares en España) Raimundo Lulio (o Ramon Llul, 1232-1316), de quien se conservan unas 240 obras, presentamos aquí cuatro partes de las siete de dicho escrito: la Primera, que trata del fundamento de la Caballería; la Segunda, del oficio de la Caballería; la Tercera, del examen del escudero que postula a la Caballería; y la Quinta, del significado de las armas del Caballero. Al final van unos breves proverbios de Caballería del mismo autor, todos los textos en versión castellana de F. Sureda Blanes de 1949. Ramón Llul fue persona autorizada para hablar del tema, al haber sido él mismo Caballero de Jaime I el Conquistador y de Jaime II el Bueno, reyes de Mallorca, y este su libro fue traducido ya en esos siglos a diversos idiomas, dando a entender su importancia e influjo.

 

Libro del Orden de Caballería

(Selección)

por Ramón Llul

 

PRIMERA PARTE

En la Cual Se Trata del Principio de Caballería

  1. Disminuyeron la caridad, la lealtad, la justicia y la verdad en el mundo. Y comenzaron la enemistad, la deslealtad, la injuria y la falsedad; y por esto cundió el error y la perturbación en el pueblo de Dios; el cual pueblo había sido ordenado para que Dios sea amado, conocido, honrado, servido y temido por el hombre.
  1. Cuando en el mundo cundió el menosprecio de la justicia por disminución de caridad, fue preciso desde un principio que la justicia retornase por su honor, mediante el temor. Por esto fueron hechos milenarios en todo el pueblo, siendo escogido y elegido, entre los mil que formaban el milenario, el que fuese más amable, y más sabio, más leal, más fuerte, de más noble ánimo, de mejor instrucción y de mejores costumbres que los demás.
  1. También fue buscada entre todas las bestias la más bella, la más ágil y que con más nobleza pueda sostener el trabajo; pues debía ser la más conveniente para el servicio del hombre. Y porque el caballo es la bestia más noble y más conveniente para el servicio del hombre, fue elegido el caballo entre todas las bestias y fue entregado al hombre elegido entre mil. Y por esto este hombre elegido es llamado Caballero.
  1. Cuando se hubo entregado la más noble bestia al hombre más noble, fue también conveniente que se escogieran y eligieran las armas que sean más nobles y más eficaces para combatir y defender al hombre de heridas y de la muerte. Y se entregaron estas armas al Caballero, y éste se las apropió.

A quien quiera, pues, entrar en el orden de caballería, le conviene meditar y pensar en sus nobles principios; y conviene que la nobleza de su ánimo y su buena educación concuerden y convengan con el principio de la caballería.

Por esto también es inconveniente que el orden de caballería reciba en sus honras a sus enemigos, o a los que por su modo de ser y de obrar son contrarios a sus principios.

  1. El amor y el temor se convienen contra el desamor y el menosprecio; y por esto conviene que el Caballero, por la nobleza de su ánimo y buenas costumbres, y por un honor tan alto y tan grande como el que se le ha hecho por elección, por el caballo y las armas, sea amado y temido de las gentes; y que por el amor que recibe, devuelva caridad y ejemplo; y por el temor que causa, devuelva verdad y justicia.
  1. El varón, en cuanto tiene más buen sentido y es más inteligente que las hembras, también puede ser mejor que las mujeres. Porque si no fuese tan poderoso para ser bueno como la mujer, seguiríase que bondad y fuerza de naturaleza serían contrarias a bondad de ánimo y buenas obras. Por donde, así como el hombre por su naturaleza se halla en mejor disposición de tener noble valor y ser más bueno que la hembra, del mismo modo se halla también mejor preparado que la hembra para hacerse malo. Y esto es precisamente para que, por su mayor nobleza y valor, tenga mayor mérito, siendo bueno, que la mujer.
  1. Aprende, escudero, lo que habrás de hacer si tomas el orden de caballería; porque si eres Caballero, es que recibes la honra y la servitud propias de los amigos de caballería; porque, en cuanto tienes más nobles principios, eres tanto más obligado a ser bueno y agradable a Dios y a las gentes. Y si eres malo, te haces el mayor enemigo de caballería, y resultas lo más contrario a sus principios y a sus honramientos.
  1. Tan alto y tan noble es el orden de caballería, que no le basta estar formado de las personas más nobles, y que posea las más nobles bestias y las armas más honradas; porque también ha sido conveniente convertir a estos hombres que forman el orden de caballería en señores de gentes. Y puesto que el señorío tiene tanta nobleza, y la servitud tanto sometimiento, si tú, que tomas orden de Caballero, eres vil y malvado, ya puedes pensar en la gran injuria que cometes contra tus vasallos, y también contra tus compañeros buenos. Porque por la vileza en que te hallas, deberías estar sometido; y por la nobleza de los Caballeros que son buenos Caballeros, tú eres indigno de ser llamado Caballero.
  1. Para el alto honor que recibe el Caballero, aun no bastan la elección, el caballo, las armas y el señorío; porque también conviene que se le den escudero y garzón que le sirvan y se ocupen de las bestias. Y conviene también que las gentes aren y caven y limpien de cizaña a las tierras para que den los frutos de que debe vivir el Caballero y sus bestias. Y que el Caballero cabalgue y señoree; con lo cual halla bienandanza precisamente en aquellas cosas en que los hombres trabajan tan duramente.
  1. Los clérigos tienen ciencia y doctrina para que sepan y puedan amar, conocer y honrar a Dios y a sus obras, dando doctrina a las gentes, y un buen ejemplo en amar y honrar a Dios; y por esto son ordenados en estas cosas; y por eso también aprenden en las escuelas. Y así como los clérigos, por su honesta vida, por buen ejemplo y por ciencia, tienen orden y oficio de inclinar a las gentes hacia la devoción y la buena vida, en tal guisa los Caballeros, por nobleza de ánimo y por fuerza de armas mantienen el orden de caballería, inclinando a las gentes a temor, por el cual temen los hombres injuriarse mutuamente los unos a los otros.
  1. La ciencia y la escuela del orden de caballería es que el Caballero enseñe a su hijo aún joven a cabalgar; porque si desde su adolescencia no aprende a cabalgar, tampoco podrá en su vejez. Conviene que el hijo del Caballero, mientras es escudero, sepa dar el pienso al caballo, y que aprenda a estar sometido, antes de ser señor, sabiendo servir a señor, porque de otra suerte no apreciaría la nobleza cuando fuese Caballero.

Por todo esto el Caballero debe someter a su hijo a otro Caballero, para que aprenda a cortar y guarnecer y demás cosas que tocan el honor del Caballero.

  1. Así como el que quiere ser carpintero tiene necesidad de tener maestro carpintero, y aquel que quiere ser zapatero necesita de un maestro que sea zapatero, de la misma manera quien quiera ser Caballero necesita un maestro que sea Caballero. Porque en tal guisa sería inconveniente cosa que el escudero aprendiese el ordenamiento de la caballería de un hombre que no fuese Caballero, como lo es que el que quiera ser zapatero tenga por maestro a un carpintero.
  1. De la misma manera que los juristas, los médicos y los clérigos adquieren ciencia y tienen libros, con cuya lección aprenden su oficio por magisterio de letras, oyendo a sus maestros; tan alto es y tan honrado el orden de Caballero que no es bastante que al escudero se le enseñe a dar pienso al caballo, a servir a señor, ir con él en hechos de armas y otras cosas semejantes, sino que también sería muy conveniente cosa que hubiese escuelas y ciencia escrita en los libros, y que fuese enseñado el arte de la misma manera que se enseñan las demás ciencias, y que los niños hijos de Caballero aprendiesen desde un principio la ciencia que atañe al orden de caballería, y anduviesen por las tierras con los Caballeros.
  1. Si no hubiese culpas entre los clérigos y entre los Caballeros, aquí bajo apenas se advertirían culpas en las otras gentes; porque por el ejemplo de los clérigos el pueblo adquiere devoción y amor a Dios, y por los Caballeros temieran injuriar al prójimo.

De esta suerte, si los clérigos tienen maestros y doctrina, y frecuentan las escuelas, para ser buenos, y existen tantas ciencias que están en doctrina y en letras, se comete una injuria muy grande al orden de caballería cuando no existe, de modo semejante, una ciencia demostrada por letras, y que no se constituya escuela, como se han constituído para enseñanza de las demás ciencias.

Por esto mismo, el que compone este libro, ruega al noble Rey y a toda la Corte reunida en honor de caballería, que este libro dé satisfacción y sea restaurado en el honor el orden de caballería, porque es agradable a Dios.

SEGUNDA PARTE

En la Cual Se Habla del Orden de Caballería

y del Oficio que Pertenece al Caballero

  1. El fin y la intención por la cual comenzó el orden de caballería, constituyen el oficio de Caballero. De modo que si el Caballero no usa del oficio propio de caballería, es contrario al orden y a los principios de Caballería, de que antes hemos hablado.

Por contrariedad el Caballero no sería verdadero Caballero, aun llamado así; y es más vil que el tejedor o trompetero que siguen bien sus propios oficios.

  1. Es oficio del Caballero mantener y defender la santa Fe católica, por la cual Dios Padre envió a su Hijo a tomar carne en la Virgen gloriosa nuestra Dama Santa María; y para honrar a la Fe y multiplicarla, sufrió en este mundo muchos trabajos, muchas injurias y una muerte dolorosa.

Así como nuestro Señor Dios ha elegido clérigos para mantener la santa Fe con escrituras y pruebas necesarias, predicándola a los infieles con una gran caridad que aun la muerte les es deseable, de esta suerte el Dios de la Gloria ha elegido Caballeros que, por fuerza de armas, venzan y se apoderen de los infieles que cada día se afanan en destruír la Santa Iglesia. Por lo mismo tiene Dios tan honrados a los Caballeros en este mundo y en el otro, cuando son mantenedores y defensores del oficio de Dios y de la Fe por la cual nos hemos de salvar.

  1. El Caballero que tiene fe, y no obra según la fe, y es contrario a los que la mantienen, es como entendimiento de hombre al que Dios ha dado la razón y usa de la sinrazón y de la ignorancia. De esta suerte quien tiene fe y es contrario a la fe, quisiera ser salvado por lo que está contra fe; y por lo mismo su querer concuerda con el descreimiento, que es contrario a la fe y a la salvación, por cuya falta el hombre será juzgado y condenado a trabajos sin fin.
  1. Muchos son los oficios que Dios ha dado en este mundo para ser servido por los hombres; pero los más nobles, los más honrados y los más cercanos de los oficios que hay en este mundo, son el oficio de clérigo y el oficio de Caballero. Por esta misma razón la mayor amistad que puede haber en este mundo debería ser entre clérigo y Caballero. Porque así como el clérigo, siguiendo el orden de clerecía, no es contrario al orden de caballería, el Caballero no mantiene este orden suyo cuando es contrario o desobediente a los clérigos, que vienen obligados a amar y mantener el orden de caballería.
  1. El orden no obliga solamente para que se ame la orden en que son, sino también para amar en él a los otros órdenes. De esta suerte, amar un orden y desamar a otro no es permanecer en orden ni mantenerlo, porque no hay orden alguno dado por Dios que pueda ser contrario.

Por esto, si se da algún religioso que ama tanto a su orden que se muestra enemigo de otra, en realidad no sigue su orden; y de la misma manera no cumple con oficio de amar a su orden cuando menosprecia otros órdenes.

En efecto, si el Caballero mantuviese el orden de caballería desamando y destruyendo otro orden, seguiríase que Dios y orden serían contrarios, contrariedad que no puede ser.

  1. El oficio de Caballero es tan noble cosa que cada uno de los Caballeros debiera ser señor y regidor de tierra; mas, por los muchos Caballeros que son, bastarían las tierras.

Para significar que un solo Dios es señor de todas las cosas, el Emperador debe ser señor de todos los Caballeros. Mas como el Emperador no podría por sí mismo regir a tantos Caballeros, conviene que tenga debajo a los reyes que sean Caballeros, y le ayuden a mantener el orden de caballería. Mas los reyes deben tener bajo sí condes, comodoros, varvesores, y así otros grados de caballería; y debajo estos grados debe haber Caballeros de un escudo gobernados y poseídos por los antedichos grados de caballería.

  1. Para demostrar la excelente señoría, sabiduría y poder de nuestro Señor Dios, que es uno, y puede y sabe regir y gobernar cuanto es, sería cosa inconveniente que un Caballero solo se atreviese y pudiese regir por sí mismo todas las gentes de este mundo; y si lo pretendiera, no quedaría significada bien la señoría, el poder y la sabiduría de Dios; el cual ha querido que —para regir a todas las gentes— haya necesidad de muchos oficiales que sean Caballeros. Por esto mismo, el Rey o el Príncipe que hace procuradores, vegueres, bailes, a hombres que no son Caballeros, obra contra el oficio de caballería; siendo cosa conveniente, por la dignidad del oficio, sea señor un Caballero y no otro hombre, porque por el honor del oficio se ha de buscar al hombre de oficio más honrado.

Por el honor de su orden, tiene el Caballero nobleza de corazón; y por nobleza de ánimo se inclina más tardíamente a la villanía que otros hombres y a la maldad y engaño.

  1. Es oficio de Caballero mantener y defender a su señor terrenal. Porque ni el Rey, ni el Príncipe o alto Barón podrían mantener en derechura a sus gentes si no se les ayudase. Por donde, si el pueblo o algún hombre va contra el mandamiento del Rey o del Príncipe, conviene que los Caballeros ayuden a su señor; porque en realidad, siendo el Rey un hombre solo, vale solamente como cualquier otro hombre solo. Por esto también el Caballero malvado, que ayuda antes al pueblo que a su señor, o que quiere hacerse señor del pueblo, desposeyendo al señor legítimo, no sigue el oficio por el cual es llamado Caballero.
  1. La justicia debe ser mantenida por los Caballeros. Así como los jueces tienen el oficio de juzgar, así los Caballeros tienen el oficio de mantener la justicia.

Si ser Caballero y hombre de letras se conviniesen tan hondamente en un Caballero que su ciencia bastase para ser juez, el caballero debería serlo; porque es más conveniente que lo sea un Caballero por quien la justicia ha de ser mantenida, que por quien la justicia no puede ser mantenida.

  1. Es oficio de Caballero, cabalgar y moderarse, correr lanzas, concurrir con armas a torneos y justas, hacer tablas redondas, esgrimir, cazar ciervos, osos, leones. Estas y otras cosas semejantes son del oficio de Caballero, porque por estas cosas los Caballeros se acostumbran a los hechos de armas y a mantener el orden de caballería.

Despreciar los usos y costumbres en estas y otras semejantes cosas, que habitúan al Caballero a usar bien de su oficio, fuera menospreciar el orden de caballería.

  1. Todas las cosas que hemos referido pertenecen al oficio de Caballero en cuanto al cuerpo. Del mismo modo pertenecen al oficio de Caballero, en cuanto al alma, justicia, sabiduría, caridad, lealtad, verdad, humildad, fortaleza, esperanza, experiencia y otras virtudes semejantes a éstas.

En tanto grado esto es verdad, que el Caballero que usa de las cosas que pertenecen a su oficio en cuanto al cuerpo, y no usa en cuanto al alma de aquellas virtudes que son propias de la caballería, no es amigo del orden de caballería. En efecto, si lo fuese, seguiríase que cuerpo y caballería serían contrarios al alma y a sus virtudes; mas esto no es cierto.

  1. Es oficio de Caballero mantener la tierra; porque por el miedo que causan los Caballeros, los malos no se atreven a destruír las tierras; y también los reyes y los príncipes, por temor de los Caballeros, no se combaten los unos a los otros.

El malvado Caballero que no ayuda a su señor terrenal y natural contra otro príncipe, es Caballero sin oficio, de la manera que fe sin obras es así como incredulidad, que es contra la Fe. Y si un tal Caballero siguiere en el orden de caballería, ésta y aquello constituirían una injuria para con el Caballero que combate hasta la muerte por la justicia, o manteniendo y defendiendo a su señor.

  1. Todo oficio que ha sido hecho, puede ser desecho; porque si lo que ha sido hecho, no pudiese ser deshecho y destruído, sería algo semejante a Dios, que no ha sido hecho y no puede ser destruído. Por lo mismo, como el oficio de caballería ha sido hecho y ordenado por Dios, y es mantenido por aquellos que aman y son y permanecen en orden de caballería, por lo mismo destruye el Caballero en sí mismo la caballería cuando desama el oficio de Caballero, o se sale del orden de caballería.
  1. El Rey o el Príncipe que destruyen en sí mismos el orden de caballería, no solamente destruyen al Caballero que está en ellos, sino aun a los Caballeros que le están sometidos, los cuales, por el mal ejemplo de su señor y con el fin de adularlo, siguen sus malvadas enseñanzas, haciendo lo que es contrario a la caballería y al orden de Caballero.

Por lo mismo, los príncipes malvados no sólo son contrarios personalmente al orden de caballería, sino que aun deshacen el sentido caballeresco en sus sometidos.

Por lo cual, si expulsar a un Caballero del orden de caballería constituye una gran protervidad y gran vileza de ánimo, ¡con cuanta más razón la comete quien eche a muchos Caballeros del orden de caballería!.

  1. ¡Oh, qué gran fuerza tiene el ánimo del buen Caballero que vence y se apodera de muchos Caballeros malvados! El cual Caballero es aquel príncipe o alto barón que aman tanto al orden de caballería, oyendo de continuo a tantos y tan malvados Caballeros, o llamados así, que cada día le aconsejan que haga maldades, cometa errores y engaños para destruír con ello el orden de caballería en sí mismos; y no obstante, estos bienaventurados príncipes, por la sola nobleza de su ánimo y con la ayuda que les presta caballería y su orden, destruyen y vencen a todos los enemigos del orden caballeresco.
  1. Si caballería fuese más cosa de fuerza corporal que fuerza de ánimo, seguiríase que el orden de caballería concordaría mejor y más fuertemente con el cuerpo que con el alma. Ahora bien, la nobleza del ánimo no puede ser vencida, ni puede ser raptada por un hombre ni por todos los hombres que son; y el cuerpo puede ser vencido por otro, y tomado preso; por lo cual el malvado Caballero que más ama la fuerza del cuerpo, decae en fuerza de ánimo, y huye de la batalla, y desampara a su señor, según la bajeza y flaqueza de su coraje; y así no usa del oficio de Caballero, ni es servidor y obediente al honrado orden de caballería cuyo principio es la nobleza del coraje.
  1. Si una nobleza menor de coraje conviniere mejor con el orden de caballería que la mayor nobleza, concordarían flaqueza y cobardía, contra ardimiento y fortaleza de ánimo; y si fuere así, la flaqueza y la cobardía fueran oficio de Caballero, y ardimiento y fuerza desordenarían el orden de caballería.

Pero como es verdad todo lo contrario, por lo mismo si tú, Caballero, quieres y amas mucho caballería, te conviene esforzarte a fin de que, cuantos más veas compañeros de armas y mesnada en cobardía, tengas mayor ardimiento de coraje y esperanza contra aquellos que son contra al orden de caballería.

Si mueres por mantener caballería, ya no puedes amarla más, ni mejor sostenerla y servirla; porque caballería en ninguna parte se halla más agradablemente que en la nobleza de coraje. Ningún hombre puede amar más ni honrar mejor, ni tener mayor caballería que quien muere por su honor y su orden.

  1. Mas caballería y ardimiento no concuerdan sin sabiduría y entendimiento; si no fuese así, convendrían con el orden de caballería la insensatez y la ignorancia. Si tal cosa ocurriese, la sabiduría y entendimiento, que son contrarios a la insensatez y a la ignorancia, serían contrarios al orden de caballería; y esto es imposible; imposibilidad que te significa a ti, Caballero, que sientes tanto amor al orden de caballería, que así como caballería por nobleza de coraje te hace tener ardimiento y menospreciar los peligros, a fin de poder honrarla, así su orden te hace amar sabiduría y entendimiento, para honrar el orden contra el desorden que existe en los que pretenden seguir el honor de caballería por insensatez y falta de entendimiento.
  1. Es oficio de Caballero mantener viudas, huérfanos y pobres; porque es razón y costumbre que los mayores ayuden y defiendan a los menores, y los menores hayan refugio en los mayores; y es ésta la costumbre en el orden de caballería, por la cual es tan grande, honrada y poderosa en dar socorro y ayuda a los que le están debajo en honramiento como en fuerza.

Por lo cual, forzar viudas, que han menester ayuda, desheredar huérfanos, que tienen necesidad de tutela, y robar y destruír a hombres mezquinos y pobres, a los que debe socorrer, equivale a concordar la maldad, el engaño, la crueldad y la culpa con la nobleza y el honor propios del orden de caballería. Si de aquella suerte obra un Caballero, es que su orden es contrario a los principios del orden de caballería.

  1. Si Dios ha dado ojos al menestral para que vea y pueda obrar, y al hombre pecador ha dado ojos para que pueda llorar sus pecados, ha dado también al Caballero un corazón que sea cámara donde resida la nobleza del coraje; y al Caballero que se halla en la plenitud de su fuerza y de su honor, ha dado un corazón para que en él estén la piedad y la merced, para ayudar, salvar y guardar a los que levantan sus ojos con llantos, y sus corazones con esperanza, a los Caballeros para que les ayuden y defiendan y asistan en sus necesidades.

Por lo cual, si el Caballero no tiene ojos para ver a los desapoderados de la fortuna, ni tiene corazón con que piense en sus necesidades, no es verdadero Caballero, ni permanece realmente en orden de caballería; porque caballería es una cosa tan alta y tan noble, que echa de su orden y de sus beneficios a los obcecados y de vil coraje.

  1. Si oficio de caballería fuese el de robar y destruír a pobres y humildes, de engañar, de forzar viudas y otras hembras, muy grande y noble oficio fuera el de ayudar y mantener huérfanos, viudas y pobres. Porque si lo que es maldad y engaño fuere en orden de caballería, que es tan honrado, y caballería tuviere su honra en la maldad, la traición y la crueldad, ¡cuanto más fuertemente sería honrado por sobre el orden de caballería el que tuviere por honor la lealtad, la cortesía, la liberalidad y la piedad!.
  1. Es oficio de Caballero tener castillo y caballo para guardar caminos y defender a los labradores. Es oficio de Caballero tener villas y ciudades, con el fin de regir a las gentes, y congregar y ajustar en un lugar a los herreros, carpinteros, zapateros, tejedores, mercaderes y otros oficios que pertenecen al ordenamiento de este mundo, y que son necesarios para conservar el cuerpo y atender a sus necesidades.

Según esto y a fin de que los Caballeros puedan mantener su oficio, están bien alojados, como lo están los señores de villas, castillos y ciudades.

Si destruír villas, castillos y ciudades, quemar y devastar arboledas y plantaciones, matar los rebaños y robar a los viandantes fuese oficio de Caballero, el obrar y edificar castillos, fortalezas, villas y ciudades, defender a los labradores y sostener atalayas para seguridad de los caminos y otras cosas parecidas a éstas, serían desordenamiento de caballería. Y si fuese esto cierto, la caballería según fue creada como orden, sería una misma cosa con el orden y el desorden.

  1. Así como el hacha ha sido hecha para cortar los árboles, así el Caballero tiene el oficio de destruír a los malvados; y por lo mismo los Caballeros deben perseguir a los traidores, ladrones y salteadores.

Si, al contrario, el Caballero es ladrón, salteador y traidor, y los salteadores, ladrones y traidores deben ser perseguidos y muertos por los Caballeros; si el Caballero traidor o ladrón quiere usar de su oficio, debe matarse a sí mismo; y sin hacerse justicia a sí mismo, quiere hacerla en los otros, entonces el orden de caballería mejor tiene cumplimiento en los otros que en sí mismo. Y como no es cosa debida que el hombre se mate a sí mismo, por esto el Caballero traidor, salteador y ladrón debe ser eliminado y muerto por otro Caballero. Y si el otro Caballero sufre y mantiene al Caballero salteador, ladrón o traidor, va contra su oficio, cuando mata y destruye a los demás.

  1. Si a ti, Caballero, te duele una mano, o la tienes herida, el mal está más cercano a la otra mano que a mí ni otro hombre. De la misma manera, si existe un Caballero traidor, ladrón o salteador, su vicio y sus faltas están más cerca de ti, que eres Caballero, que de quien no lo es. Por lo tanto, si tu propio mal te da trabajo a ti, antes que a mí, ¿por qué excusas o mantienes al Caballero enemigo del honor de caballería y por qué hablas mal de los que no son Caballeros porque hacen precisamente lo que aquel hace?.
  1. Un Caballero ladrón, mayor latrocinio comete contra el alto honor de caballería robándose a sí mismo y robándole el honor, que cuando roba dineros u otras cosas a los demás. Porque robar honra es robar lo que vale más que dineros, que oro y plata; por lo cual es mayor pecado envilecer caballería que robar dinero y otras cosas que no son caballería. Porque de no ser así, seguiríase que, o bien los dineros y las cosas que hurta son mejores que el mismo hombre, o que es mayor latrocinio robar un dinero que muchos dineros.
  1. Si es Caballero el traidor que mata a su señor, o que yace con su mujer, o traiciona su castillo, ¿qué será el hombre que sabe morir para defender y honrar a su señor?.

Y si el Caballero traidor es bien habido por el señor, ¿qué falta será preciso que cometa para ser reprendido y castigado?.

Si el señor no mantiene el honor de caballería contra su Caballero traidor ¿en quién mantendrá el honor? Y si no destruye al traidor, ¿qué cosa destruirá?. ¿Por qué es señor, por qué es hombre, o cosa alguna?.

  1. Si es oficio del Caballero raptar o combatir traidoramente, y si es oficio de Caballero traidor esconderse y combatir a traición al leal Caballero, ¿cuál de estos dos es el verdadero Caballero? Si el ánimo malvado del Caballero traidor sólo cuida de dominar el coraje del Caballero leal, el alto coraje que combate lealmente ¿qué cuida vencer y dominar? Si el Caballero amigo de caballería y de lealtad es vencido, ¿qué pecado ha cometido, y dónde ha ido a parar el honor de caballería?.
  1. Si robar fuese propio del orden de caballería, el dar sería contrario al orden; y si el dar conviniese con algún oficio, ¿qué valor no tendría el hombre que tuviese el oficio de dar? Y si dar las cosas robadas conviniese con el honor de caballería, el restituír ¿a qué oficio pertenecería? Si quitar y poseer un Caballero las cosas que Dios ha dado a otros es cosa posible, ¿qué es lo que el Caballero honorablemente no puede poseer?.
  1. Poco entiende de mando el que confía sus ovejas al lobo hambriento, quien encomienda su mujer a Caballero joven y traidor, y quien a Caballero desleal, avaro y ladrón confía su fuerte castillo; si tal hombre entiende poco de recomendar, ¿quién será quien sepa encomendar las cosas sabiamente?. ¿Quién será quien sepa guardar y entregar sus cosas a quien conviene, si no es el Caballero perfecto?.
  1. ¿Sabes de algún Caballero que no desee recobrar su castillo?. ¿Sería Caballero quien confiase su mujer a Caballero traidor; o Caballero ladrón que no se escondiera para robar? Y si sabes que ninguno de éstos es verdadero Caballero, ni regla ni orden podrán tenerlos por tales.
  1. Es un mandamiento de la Ley que el hombre no sea perjuro. Por lo cual, si jurar falsamente no es contrario al orden de caballería, Dios, que hizo el mandamiento, y caballería, serían contrarios; y si lo son, ¿dónde está la honra de la caballería, o cuál oficio es el suyo? Mas si Dios y caballería concuerdan, conviene que los que mantienen caballería no sean perjuros. Si hacer votos y prometer a Dios y jurar en verdad no se halla en el orden de caballería, ¿qué es lo que se halla en el orden de caballería?.
  1. Tener presto el arnés y bien cuidado el caballo, es propio del oficio de caballería; y si jugarse el arnés o el caballo se halla en orden de caballería, el oficio de Caballero sería y no sería; y ser y no ser son cosas contrarias; y por esto perder el arnés no es propio del orden de Caballero, ni se da caballería sin armas ni caballo, pues por todo esto el que pertenece al orden es llamado Caballero.
  1. Si concordasen justicia y lujuria, caballería, que concuerda con justicia, concordaría con lujuria; y castidad, que es lo contrario de lujuria, sería contra el honor de caballería. Y si así fuere, sería verdad que los Caballeros mantienen su orden para mantener lujuria. Y si justicia y lujuria son contrarios, y caballería es orden de mantener justicia, Caballero lujurioso y caballería son contrarios; y siéndolo, el vicio que más debiera abominarse ha ser el de la lujuria. Si el vicio de la lujuria fuese castigado como conviene, de ningún orden serían echados tantos hombres, como pudieran serlo del orden de caballería.
  1. Si justicia y humildad fuesen contrarios, caballería, que concuerda con la justicia, sería contra la humildad, y concordaría con el orgullo. Y si el Caballero orgulloso mantiene el orden de caballería, fue muy otra aquella caballería que comenzando por la justicia mantenía y defendía a los humildes contra los orgullosos, y por tanto injustos.

Si la verdad es ésta, los Caballeros de nuestro tiempo no son como los Caballeros de entonces. Si los Caballeros de ahora, que tienen la regla y el oficio de Caballero, usasen de una y de otro, como los primeros Caballeros, no habría la maldad que vemos en estos Caballeros de hoy tan orgullosos e injuriosos.

Si el orgullo y la injuria lo fuesen todo, ¿qué son la humildad y la justicia?. ¿Dónde están?. ¿Quién tiene el oficio de mantenerlas?.

  1. Si la justicia y la paz fuesen contrarios, la caballería, que concuerda con la justicia, sería contraria a la paz; y si es así, serían verdaderos Caballeros los que son enemigos de la paz y aman la guerra; y los que pacifican a las gentes, y las libran de trabajos, serían injuriosos y contra el orden de caballería. Y yo pregunto: si los Caballeros de hoy, usando del oficio propio de la caballería son injuriosos, guerreros, amadores del mal y de las penalidades ajenas, ¿qué fueron los Caballeros de antes, que armonizaban la justicia con la paz, y pacificaban a los hombres por medio de la justicia y de las armas? Porque como entonces, hoy debe ser oficio de Caballero pacificar a los hombres; y si los Caballeros de hoy son guerreros e injuriosos, no siguen en realidad el orden de caballería, ni tienen oficio de caballero. Y en tal caso, ¿dónde está caballería?. ¿Cuántos y cuáles son los que permanecen en su orden?.
  1. Muchas maneras hay según las cuales un Caballero puede y debe usar del oficio de caballería; pero como hemos de tratar de otras cosas, por esto mismo, tratamos aquellas cosas tan abreviadamente como podemos, a fin de pasar a lo que nos requiere un escudero cortés, leal y verdadero, que ha seguido largo tiempo la regla del Caballero; para el cual hacemos concisamente este libro, porque muy en breve ha de ser armado nuevo Caballero.

TERCERA PARTE

En que Se Especifica el Examen que Conviene Sufra

el Escudero que Quiere Ser Armado Caballero

  1. Conviene que el examinador que haya de examinar al escudero sea Caballero amante del orden de caballería; porque no faltan Caballeros que prefieren crear gran número de Caballeros a que sean realmente buenos Caballeros.

Caballería no aprecia multitud de número, sino que ama nobleza de coraje y buenos sentimientos; por lo mismo, si el que examina busca más el número, por el que se multiplican los Caballeros, que la nobleza propia de caballería, es inconveniente que sea examinador; antes bien debería ser examinado y reprendido, por la injuria que comete contra el orden de caballería en su más alto honor.

  1. Antes que nada precisa preguntar al escudero si ama y teme a Dios; porque sin amar y temer a Dios ningún hombre es digno de ingresar en el orden de caballería; y el temor de esa indignidad hace sospechar de antemano que ha de cometer injurias contra el alto honor de caballería si es armado Caballero.

Por esto, cuando se presente un escudero que no ama ni es temeroso de Dios y no obstante aspira al honor de Caballero, por su aceptación el deshonor caería sobre la caballería; porque el tal escudero recibiría el orden no honrando a Dios, como es propio del orden, y acarrearía sobre éste un deshonor, contra honrada caballería. Y pues que recibir honor y dar deshonor no concuerdan entre sí, por esto el escudero sin amor ni temor de Dios no es digno de ser Caballero.

  1. El Caballero sin caballo no conviene con el orden de caballería; así tampoco escudero sin nobleza de ánimo conviene al orden de caballería; porque la nobleza del ánimo y del valor es el principio del orden de caballería, y en el orden es perseguida la vileza del ánimo.

Por lo mismo, si algún escudero que sea de ánimo vil quiere ser Caballero, quiere también destruír el verdadero orden de caballería; porque destruiría el orden que solicita; y si va contra este orden ¿por qué lo pide? Y el que hace un Caballero de un escudero con vileza de ánimo ¿por qué va contra su orden?.

  1. No pidas a la boca la nobleza del valor, porque de los labios no sale siempre la verdad. Ni la pidas a los ricos vestidos, porque bajo un rico manto se halla muchas veces un corazón flaco y vil. Ni lo pidas al caballo, porque no podrá contestarte, ni a las guarniciones y ricos adornos y arnés, porque bajo todo esto puede esconderse un corazón cobarde y malvado.

Por ende, si deseas verdaderamente inquirir sobre la nobleza del ánimo, pregúntalo a la fe, a la esperanza, a la caridad, a la justicia, a la fortaleza, a la lealtad y demás virtudes; porque en ellas se hallan la nobleza y el valor, y por medio de ellas se defiende el corazón noble del Caballero contra la maldad y el engaño, y de los enemigos de la caballería.

  1. Conviene que el nuevo Caballero tenga una edad conveniente; porque si el escudero que quiere ser Caballero es demasiado joven, no puede aún haber aprendido las buenas enseñanzas que el escudero debe recibir desde antes de ser armado Caballero.

Si el que ha de ser armado Caballero es demasiado niño, tampoco es conveniente que ingrese en caballería, porque no sabrá bien el orden, ni recordará bien lo que ha de prometer y seguir por el honor de caballería.

Mas si el escudero es demasiado viejo o debilitado en el cuerpo, tampoco es conveniente sea armado Caballero, porque por ello se cometería injuria contra el orden de caballería, que exige combatientes fuertes, por su honor; y ésta es envilecida por los flacos, cobardes y los vencidos que huyen.

  1. De la misma manera que la virtud está, como medida, en el medio, y su contrario se halla en los términos, que son vicios, de esta suerte la caballería se halla en la justa edad conveniente; porque si no estuviere en la edad precisa, seguiríase contrariedad entre medida y caballería; en tal caso virtud y caballería serían contrarios; en este caso, tú —escudero—, que te apresuras, o tardas demasiado, a ser Caballero ¿por qué, sin medida de edad, pretendes ser armado Caballero?.
  1. Si para ser Caballero fuesen precisas las bellas facciones, la elegancia del cuerpo, la rubia cabellera, o llevar espejito en la faltriquera, y solamente si el escudero [que] tuviese estas gracias pudiere ser armado por ello Caballero, también podrían armarse Caballero el hijo de un rústico o una hermosa hembra. Mas con ello deshonrarías y menospreciarías la antigüedad del linaje honrado y la mayor nobleza que Dios ha dado al hombre que a la hembra; y con esto bajas hasta la vileza. Y por un tal menosprecio y deshonor, envilecerías y humillarías el orden de caballería.
  1. Pariaje y caballería convienen y concuerdan. Porque pariaje es antigüedad de linaje, en honor antiguo; y caballería es orden y regla que comenzó con ese tiempo antiguo y perdura hasta hoy. Por esto mismo, si armas Caballero a quien no es de pariaje, eres al mismo tiempo enemigo de paraje y de caballería, haciéndolos contrarios, y por lo mismo al que haces Caballero será contra el honor del pariaje y de la caballería. Y si el tal es hecho Caballero ¿qué es?. ¿En qué viene a parar caballería?.

 

  1. Si tienes tanto poder en el orden de caballería que puedes meter en él aun al que no conviene, resulta de necesidad que también podrás echar de caballería al que por pariaje fue conveniente fuese armado Caballero.

Mas si es tanta la virtud de la caballería que tú no puedes quitarle su honor, ni echar a los que por pariaje le convienen, luego no tienes, ni puedes tener poder de armar Caballero a hombre vil de linaje.

  1. En cuanto a la naturaleza corporal, es tan honrada la naturaleza de los árboles y de las bestias como la del hombre; mas por la nobleza del alma razonable, que participa tan solamente con el cuerpo del hombre, es mayor la virtud en el cuerpo humano que en la bestia.

Por esta razón el orden de caballería consiente que, por muy nobles costumbres, por muchos nobles hechos, y por nobleza del príncipe, pueda darse caballería a algún hombre de nuevo, pero de honrado linaje.

Si esto no fuese realmente así, seguiríase que el orden de caballería convendría mejor con la nobleza del cuerpo que con la virtud del alma; y esto no es verdad. Porque es cierto que la nobleza del ánimo, que la caballería exige, mejor conviene al alma, que no al cuerpo.

  1. En el examen del escudero que pida entrar en orden de caballería, conviene se le pregunte sobre su doctrina y sus costumbres; porque si malvadas doctrinas y costumbres protervas son rechazadas por el orden de caballería, y por ellas los Caballeros malvados, ¡cuán mayor inconveniente sería armar Caballero al escudero malvado, y que entre en el orden de donde después habrá de ser echado por hechos deshonrosos y costumbres desagradables!.
  1. Si la caballería conviene tan fuertemente con el valor, que expulsa de su seno a los amigos del deshonor, y si caballería no recibiese sólo a los que tienen valor, y le aman y mantienen, seguiríase que se podría destruír la caballería por vileza y no se pudiese rehacer en nobleza. Y como esto no es cierto, por lo mismo tú, Caballero que examinas al escudero, eres muy fuertemente obligado a investigar, sobre todas las cosas, el valor y la nobleza del escudero.
  1. También debes saber con qué intención el escudero tiene voluntad de ser Caballero. Porque si lo quiere ser con el fin de hacerse rico o de señorear, o para recibir honores sin honrar a los honradores que a la caballería tributan honra y honor, deseando caballería, en realidad, sólo ama su deshonor; por lo cual es indigno de que por caballería haya riqueza, bienandanza y honra.
  1. De la misma suerte que es proterva la intención de los clérigos que son elegidos prelados por medio de la simonía, así también el escudero malvado miente su querer y su intención verdadera cuando pretende ser Caballero contra el orden de caballería.

Y si el clérigo, en todo cuanto hace, obra contra la prelacía cuando actúa simoníacamente, de manera semejante el escudero, en cuanto hace, obra contra el orden de caballería si por intención falsa logra el oficio de caballería.

  1. Conviene que el escudero sepa las grandes obligaciones que impone la caballería, y los grandes peligros para que han de estar apercibidos los que la quieren tomar y mantener. Porque el Caballero debe temer más ser vituperado que ser muerto; la vergüenza debe dar más pasión a su coraje que el hambre, la sed, el calor, el frío, ni otra pasión, ni trabajo del cuerpo.

Por esto mismo deben ser mostrados y denunciados todos estos peligros al escudero, antes de ser armado Caballero.

  1. Caballería no puede ser mantenida sin los arneses propios del Caballero, ni sin los hechos honrados y los gastos que convienen al oficio de caballería.

Por esto mismo, un escudero sin armas, o que no tenga riqueza suficiente para mantener caballería, no debe ser armado Caballero; porque por falta de riqueza, los arneses son inconvenientes, y por falta de armas y de pecunia el Caballero se hace malvado, tornándose salteador, ladrón, traidor, embustero, falso y tiene los demás vicios que son contrarios al orden de Caballero.

  1. Un hombre demasiado enjuto y pequeño, o demasiado gordo, o que tenga otros inconvenientes de cuerpo por los cuales no pueda mantener bien el uso y oficio de Caballero, no debe entrar en el orden de caballería. Porque es envilecerla admitir en ella al enteco, consumido y sin fuerzas suficientes para el uso de las armas.

Mas es tan noble la caballería, y es tan alta en su honra, que no bastan la riqueza, ni la nobleza del linaje, o que el escudero sea perfecto en todos sus miembros.

  1. Preguntado e investigado debe ser el escudero que solicita caballería, si ha cometido alguna maldad o engaño contra el orden de caballería; porque tales faltas puede haber cometido y tan grandes pueden ser, que se haya hecho indigno de que la caballería lo reciba en su orden, haciéndole compañero de quienes han mantenido y mantienen el honor de caballería.
  1. El escudero que tenga vanagloria de sus hechos, no parece que sea bueno para Caballero. Porque la vanagloria es un vicio que destruye el mérito y galardón de los beneficios que se dan en caballería. Escudero logrero no conviene al oficio de caballería, porque su intención se halla corrompida, por cuya corrupción destruye y precipita la voluntad y la lealtad que convienen al coraje del Caballero.
  1. El escudero orgulloso, de poco seso, sucio en sus palabras y en sus vestidos, que tenga un corazón cruel, el que sea avaro, embustero, desleal, perezoso, iracundo y lujurioso, el que se embriague, que sea glotón, que sea perjuro o tenga vicios semejantes, en manera alguna conviene al orden de caballería.

Si caballería pudiese recibir en su orden a los que obran contra el orden de caballería, resultaría que orden y desorden serían una misma cosa. Mas como caballería es pura ordenación de valor, por esto mismo, todo escudero debe ser examinado antes de ser armado Caballero.

QUINTA PARTE

En que Se Trata del Significado de las Armas del Caballero

  1. Todo cuanto viste al presbítero que canta misa tiene alguna significación con respecto a su oficio. Y como el oficio de clérigo y el oficio de Caballero se convienen, por esto el orden de caballería requiere que todo cuanto es preciso al Caballero en el uso de su oficio tenga algún significado por el cual sea recordada la nobleza del orden de caballería.
  1. Al Caballero se le da una espada, la cual es labrada en semejanza de cruz, para significar que así como nuestro Señor Jesucristo venció a la muerte en la cruz, en la cual muerte habíamos caído por el pecado de nuestro padre Adán, de esta manera el Caballero debe vencer con la espada y destruír los enemigos de la Cruz.

Y como la espada que se entrega al nuevo Caballero tiene filo en cada parte, y siendo la caballería oficio de mantener justicia, y justicia dar a cada uno su derecho, por esto la espada del Caballero significa que el Caballero debe mantener con la espada a la caballería y a la justicia.

  1. Se da al Caballero una lanza, para significar verdad. Porque la verdad es cosa recta, que no se tuerce, y la verdad se adelanta a la falsedad. El hierro de la lanza significa la fuerza que la verdad tiene sobre la falsedad; y el pendón significa que la verdad se demuestra a todos, y no tiene pavor ni de la falsedad ni del engaño.

También la verdad es apoyo de la esperanza; y esto, como otras cosas, viene significado en la lanza que recibe el Caballero.

  1. Al Caballero se le da el yelmo para significar vergüenza; porque un Caballero sin vergüenza no puede ser obediente al orden de caballería.

Así como la vergüenza hace que el hombre sea vergonzoso, y hace que el hombre baje sus ojos a la tierra, así el yelmo guarda de las cosas altas y mira a la tierra, porque es el medio entre las cosas bajas y las cosas altas. Y así como el casco de hierro defiende la cabeza, que es lo más alto y el miembro principal entre todos los miembros del hombre, así la vergüenza defiende al Caballero, cuyo oficio, después del oficio de clérigo, es el más alto entre los que existen; y esto para que no se incline a hechos viles, ni la nobleza de su ánimo baje a maldad o engaño ni a costumbre proterva.

  1. La loriga significa castillo y muro contra los vicios y las faltas; porque así como el castillo está cercado de muro por todas partes, para que nadie pueda entrar en él, así la loriga se halla cerrada por todas partes para significar el noble coraje del Caballero y su aislamiento en esta nobleza, a fin de que en él no puedan entrar la traición, ni el orgullo, ni la deslealtad ni vicio alguno.
  1. Se dan al Caballero calzas de hierro, para tener seguros sus pies y sus piernas; lo cual significa que el Caballero debe tener seguros los caminos, con su espada, lanza, maza y demás armas.
  1. Se dan espuelas al Caballero en significación de diligencia, peritaje y ansia, con que puede honrar a su orden.

Porque así como el Caballero espolea al caballo, a fin de tenerlo a sus órdenes y corra cuanto pueda hermosamente, así también la diligencia hace que se tenga cuidado de las cosas que deben ser; el ser experto libra de ser sorprendido, y el ansia hace procurar el arnés y demás cosas que son menester para honor de la caballería.

  1. Se le da gorguera al Caballero, en significación de obediencia. Porque el Caballero que no es obediente a su señor y al orden de caballería, se sale de este orden y deshonra a su señor.

Así como la gorguera envuelve completamente el cuello del Caballero, defendiéndolo de heridas y golpes, así la obediencia mantiene al Caballero en los mandamientos de su señor o de su mayor, y en el orden de caballería, a fin de que la traición, el orgullo, la injuria y otros vicios no corrompan el sacramento que el Caballero tiene hecho a su señor y a caballería.

  1. Se da la maza al Caballero, significándose fuerza de coraje. Porque así como la maza va, en su empleo, contra todas las armas, y da que hacer por todas partes, así la fuerza del coraje defiende al Caballero contra todos los vicios, y fortifica las virtudes y buenas costumbres por medio de las cuales mantiene el Caballero el honor de la caballería y su propio honor.
  1. Se da al Caballero la misericordia (puñal), a fin de que, si le fallan las armas, pueda recurrir a ésta; de modo que si se halla tan cerca del enemigo que no lo pueda herir con lanza, ni con espada ni con maza, lo hiera con la misericordia.

Esta arma significa que el Caballero no debe confiar demasiado en las armas, ni en su fuerza, sino que debe acercarse tanto a Dios con la esperanza, que con la esperanza de Dios combata a sus enemigos y a los que lo son contra el orden de la caballería.

  1. Se da al Caballero un escudo, para significación de su propio oficio; porque así como el escudo se pone y permanece entre el Caballero y su enemigo, de la misma manera el Caballero se interpone entre el rey y su pueblo.

Y así como el golpe hiere antes al escudo que en el cuerpo del Caballero, de igual suerte el Caballero debe parar con su cuerpo los golpes que van contra su señor, si algún hombre quiere herirlo.

  1. Se da al Caballero la silla (cabalgadura) para cabalgar en ella, lo cual significa seguridad de ánimo y cargo de caballería.

Porque así como la silla asegura al Caballero sobre su caballo, así también la seguridad del ánimo hace que el Caballero esté de cara en la batalla; por tal seguridad de ánimo sobreviene la ventura amiga de caballería.

Esta seguridad hace que sean menospreciadas muchas cobardes burlas y muchos vanos pareceres; y tanto se refrenan muchos hombres, que no osan pasar adelante en el lugar donde el noble coraje, por serenidad de ánimo, está seguro en el Caballero. Tan grande es el cargo de la caballería, que por ligeras cosas no deben inmutarse los Caballeros, sino ser valientes.

  1. Se da caballo al Caballero, en significación de la nobleza de su valor, para que cabalgue más alto que los demás hombres, y sea visto desde lejos, y más cosas tenga debajo de sí; y para que se presente en seguida, antes que otros hombres, donde lo exija el honor de caballería.
  1. Al caballo se le pone freno, y en las manos del Caballero las riendas, para significar que el Caballero debe frenar su boca no profiriendo palabras feas ni mentirosas, y refrene sus manos, de modo que no rehuya cuando haya de ser querido, ni sea tan audaz que la razón huya de su ardimiento, y entienda que debe dejar llevarse a través de los reinos a donde el orden de caballería lo envíe o lo utilice.

Y cuando preciso fuese, alargue las manos, y haga gastos, dando generosamente según conviene a su honor; que sea osado, de modo que no puedan dudar de él sus enemigos; y cuando dude herir, venza la flaqueza del ánimo.

Si el Caballero obrase contrariamente a esto, su caballo, que es una bestia y carece de razón, seguiría, mejor que el Caballero, la regla y el oficio de la caballería.

  1. Se pone al caballo la testera, para significar que el Caballero no ha de hacer uso de sus armas sin razón. Porque así como la testa del caballo va primero y delante del Caballero, así el Caballero debe tener delante del Caballero, así el caballero debe tener delante la razón en todo lo que hace. Lo que hace sin razón tiene en sí tanta vileza, que el Caballero debe tener siempre delante de sí a la razón.

De esta suerte, del mismo modo que la testera guarda y defiende la testa del caballo, así también la razón guarda y defiende la testa del caballo, así también la razón guarda y defiende al Caballero de vituperios y de vergüenza.

  1. Los guarnimientos defienden al caballo, teniendo significación de que el Caballero debe guardar y custodiar sus bienes y sus riquezas, a fin de que le basten para ejercer el oficio de Caballero con honor. Porque de la misma manera que no podría el caballo defenderse de golpes y de heridas sin guarnimientos, tampoco el Caballero sin aquellos bienes temporales puede mantener el honor de caballería; ni tampoco podría defenderse de malvados pensamientos; porque la pobreza del Caballero hace pensar engaños y traiciones.
  1. La túnica (perpunt) significa para el Caballero los grandes trabajos que habrá de sufrir en honor de caballería.

Porque así como la túnica está encima de las demás prendas caballerescas, y expuesta al Sol, a la lluvia y al viento, y recibe los golpes antes que la loriga, y es combatida por todas partes y herida, de esta suerte el Caballero es elegido para mayores trabajos de los que sufre cualquier hombre. Porque todos los hombres que están bajo su nobleza y su salvaguardia han de recurrir al Caballero, y el Caballero debe defenderlos a todos; y antes debe el Caballero ser herido, destrozado y muerto que los hombres que le han sido encomendados.

Siendo esto así, convengamos que es grande la obligación de caballería; y por esto se hallan en tan gran trabajo los príncipes y altos barones puestos para regir y defender sus tierras y su pueblo.

  1. Se da al Caballero una seña (divisa) para que se fije en el escudo, en la silla y en la túnica, para ser loado por sus ardimientos y hechos de armas en las batallas.

Mas si es cobarde, flaco o retraído, por medio de esta misma seña es objeto de burla, vituperado y reprendido.

Mas como la seña es dada al Caballero a fin de que sea reconocido como amigo o enemigo de caballería, por esto mismo todo Caballero viene obligado a honrar su enseña, guardándose para ello de cobardías, que echan al Caballero del ordenamiento de la caballería.

  1. Al rey, a los príncipes y al señor de Caballeros les es dada la señera (estandarte), para significar que los Caballeros están en el deber de mantener el honor de su señor y su heredad. Porque en el honor del reino o del principado, y en el honor de su señor, son honrados y loados los Caballeros por las gentes.

Por el deshonor de las tierras en que moran o están, o del señor de quien son, los Caballeros son más vituperados que los demás hombres.

Porque así como por el honor deben ser más alabados, porque el honor debe hallarse mejor en ellos que en los demás hombres, también de esta suerte en el deshonor deben ser más vituperados los Caballeros que los demás hombres; porque por su flaqueza o traición son más prontamente desheredados los reyes, príncipes y altos barones, y se pierden más reinos, condados y otras tierras que por la flaqueza de hombres que no sean Caballeros.

Estos Son los Proverbios de Caballería

Que Hizo el Bienaventurado Maestro Ramón Lull,

en Su «Libro de Proverbios»

  1. Caballero es hombre que procura la paz por la fuerza.
  1. El Caballero es hombre elegido antiguamente para ser mejor hombre que otro.
  1. El Caballero tiene espada por justicia, y caballo por señoría.
  1. Como la humildad está elevada, el Caballero debe ser humilde.
  1. El Caballero va bien vestido porque es honrado.
  1. Las vestiduras de tela no son tan nobles como las de las virtudes.
  1. El Caballero tiene divisa para ser conocido de todos.
  1. Un mal hombre no debe ascender a lo alto para que sea conocido.
  1. El orgullo rebaja al hombre.
  1. Quien sube es por virtud; quien baja es por vicio.
  1. Villano que se hace Caballero, injuria al caballo.
  1. Caballero vil, solamente debe cabalgar en asno.
  1. Al Caballero pertenecen bienes y honra.
  1. El mundo se hallaría en buen estamento si fuesen señores de él un buen clérigo y un buen Caballero.
  1. Buena es la compañía de un buen clérigo y de un buen Caballero.
  1. Nadie es más vil que un Caballero cobarde.
  1. Nadie cae tan bajo como el que cae desde una gran virtud.
  1. Hayas temor del Caballero humilde; pero no del orgulloso.
  1. Más fuerte es el Caballero por sus virtudes que por la lanza y la espada.
  1. El mundo juzga a los Caballeros por sus trabajos.–

Publicado en Editorial Streicher.

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